Es un
día soleado el cielo despejado anuncia la llegada de fechas memorables, los
pájaros trinan afuera ella mira por la ventana, observa como el viento mueve la
copa de los árboles de aquel cerro, que aunque lejano a visitado muchas veces
la melancolía la envuelve, comienza a recordar el ayer como una película en su
mente, extraña eso que un día fue. Entra a su cuarto y toma la “Caja de recuerdos”,
nombre que le dio cuando tenía 12 años, en aquella caja tenía guardado todo
aquello que le hacía sentir bien cuando triste se encontraba. Aquel día todo
cambió para ella mientras miraba cada recuerdo una lagrima rodaba por su rostro,
no era ni la mitad de lo que había planeado ser, le había fallado aquella niña
llena de sueños e ilusiones, pero no más ya se había hartado de todo un nuevo
comienzo planeo y deshacerse de todo aquello que le era innecesario.
Lo primero que tomó de aquella
caja fue un vestido rosa estilo princesa, mamá se lo había regalado un día de
cumpleaños, quizá el séptimo de su vida tenía una marca de plancha misma que le
hizo cuando quería que este se secará para ir a una fiesta de vecinos, hizo una
mueca de risa sabía que lo había arruinado. Tomó un libro “La espada en la
piedra” se titulaba, su primer libro leído en el jardín de niños, esas imágenes
bizarras y descoloridas entre sus páginas le recordaron lo buena que era descifrando
las diferentes tonalidades en lo que veía. Un dibujo de crayola llamó su
atención era un circulo con manos y pies de color verde un amigo imaginario “Fido”
se llamaba, el siempre la escuchaba cuando tenía miedo o cuando había descubierto
algo nuevo, ¿Quién diría que hasta ahora seguiría dibujando círculos?
Dibujar para ella represento una
forma de expresar como se sentía en diferentes momentos de la vida, prueba de
ello era aquella libreta de dibujo con pastas moradas y hojas que se iban
tornando amarillas, una especie de diario escrito con dibujos de ilustraciones un
tanto surrealistas y difíciles de interpretar para cualquiera que viera esas
creaciones, grafitis que planeaba colocar en alguna pared, personajes de huevocartoon
eran su fascinación y flores de diferentes estilos adornaban aquel diario.
Entre aquellas hojas había operaciones que, de primer momento, no supo que eran
hasta que evoco aquellos episodios en los que gustosa acompañaba a papá al
negocio que atendían durante los fines de semana, era hermoso saber que compartiría
tiempo con aquella persona que tanto la quería.
Un CD apareció, música viejita
tenía, alguna canción de Agustín Lara, un poco de Franz Cinatra, Armando
Manzanero, José José y más cantantes estaban en él, de pronto se vio tirada en
piso de su cuarto disfrutando de tan hermoso cantar, la música la envolvía no existía
más que ella y la canción. Ese proyecto inconcluso de guardar en un disco todas
las canciones que le gustaran quedo abandonado cuando entro a la preparatoria, tiempo
en que todo adolescente se enfoca en todo y a la vez en nada ¡Debo continuar
con esto! -Dijo de pronto.
Continúo hurgando en la caja, que
hasta ahora parecía interminable, una foto de Natalia Lafourcade apareció y con
ella un sinfín de hechos memorables, una amistad terminada y un amor inconcluso
reflejaba los inicios del gusto por esta cantante, debo decir que la vida a
dado tantas vueltas y la música de está cantante ha esta presente en cada
momento de su vida. El timbre de su voz comúnmente en confundido con el de
Carla Morrison, pero basta escuchar las letras de cada una para identificarlas.
Su música no es para escuchar superficialmente es para sentirla, para recordar
con amor a aquellos que han partido de este mundo con “Recuérdame”, para que
cada poro de la piel se erice al escuchar “Hasta la raíz” o cantar a todo pulmón
“Tu si sabes quererme”, sentir el ritmo de “Aventurera” o decirle a aquella
persona que “chingue a su madre, pero con
amor” al cantar “Ella es bonita”.
Un ruido estrepitoso la saco de
sus pensamientos, mamá había llegado, era hora de guardar todo en la caja y
seguir sobreviviendo en el mundo real aquel donde los recuerdos se esfuman y se
quedan solo en la memoria de quien los vio pasar, aun quedaban objetos por
revisar dentro de la caja mágica sin embargo ese día ya le era suficiente
continuar, con lo que había recordado podría mantenerse firme ante la idea de
un nuevo comienzo, aun no sabía de qué se desharía pero estaba convencida de
que con un poco de paciencia sabría la respuesta.