sábado, 4 de noviembre de 2017

El origen (parte 1)


Es un día soleado el cielo despejado anuncia la llegada de fechas memorables, los pájaros trinan afuera ella mira por la ventana, observa como el viento mueve la copa de los árboles de aquel cerro, que aunque lejano a visitado muchas veces la melancolía la envuelve, comienza a recordar el ayer como una película en su mente, extraña eso que un día fue. Entra a su cuarto y toma la “Caja de recuerdos”, nombre que le dio cuando tenía 12 años, en aquella caja tenía guardado todo aquello que le hacía sentir bien cuando triste se encontraba. Aquel día todo cambió para ella mientras miraba cada recuerdo una lagrima rodaba por su rostro, no era ni la mitad de lo que había planeado ser, le había fallado aquella niña llena de sueños e ilusiones, pero no más ya se había hartado de todo un nuevo comienzo planeo y deshacerse de todo aquello que le era innecesario.
Lo primero que tomó de aquella caja fue un vestido rosa estilo princesa, mamá se lo había regalado un día de cumpleaños, quizá el séptimo de su vida tenía una marca de plancha misma que le hizo cuando quería que este se secará para ir a una fiesta de vecinos, hizo una mueca de risa sabía que lo había arruinado. Tomó un libro “La espada en la piedra” se titulaba, su primer libro leído en el jardín de niños, esas imágenes bizarras y descoloridas entre sus páginas le recordaron lo buena que era descifrando las diferentes tonalidades en lo que veía. Un dibujo de crayola llamó su atención era un circulo con manos y pies de color verde un amigo imaginario “Fido” se llamaba, el siempre la escuchaba cuando tenía miedo o cuando había descubierto algo nuevo, ¿Quién diría que hasta ahora seguiría dibujando círculos?
Dibujar para ella represento una forma de expresar como se sentía en diferentes momentos de la vida, prueba de ello era aquella libreta de dibujo con pastas moradas y hojas que se iban tornando amarillas, una especie de diario escrito con dibujos de ilustraciones un tanto surrealistas y difíciles de interpretar para cualquiera que viera esas creaciones, grafitis que planeaba colocar en alguna pared, personajes de huevocartoon eran su fascinación y flores de diferentes estilos adornaban aquel diario. Entre aquellas hojas había operaciones que, de primer momento, no supo que eran hasta que evoco aquellos episodios en los que gustosa acompañaba a papá al negocio que atendían durante los fines de semana, era hermoso saber que compartiría tiempo con aquella persona que tanto la quería.
Un CD apareció, música viejita tenía, alguna canción de Agustín Lara, un poco de Franz Cinatra, Armando Manzanero, José José y más cantantes estaban en él, de pronto se vio tirada en piso de su cuarto disfrutando de tan hermoso cantar, la música la envolvía no existía más que ella y la canción. Ese proyecto inconcluso de guardar en un disco todas las canciones que le gustaran quedo abandonado cuando entro a la preparatoria, tiempo en que todo adolescente se enfoca en todo y a la vez en nada ¡Debo continuar con esto! -Dijo de pronto.
Continúo hurgando en la caja, que hasta ahora parecía interminable, una foto de Natalia Lafourcade apareció y con ella un sinfín de hechos memorables, una amistad terminada y un amor inconcluso reflejaba los inicios del gusto por esta cantante, debo decir que la vida a dado tantas vueltas y la música de está cantante ha esta presente en cada momento de su vida. El timbre de su voz comúnmente en confundido con el de Carla Morrison, pero basta escuchar las letras de cada una para identificarlas. Su música no es para escuchar superficialmente es para sentirla, para recordar con amor a aquellos que han partido de este mundo con “Recuérdame”, para que cada poro de la piel se erice al escuchar “Hasta la raíz” o cantar a todo pulmón “Tu si sabes quererme”, sentir el ritmo de “Aventurera” o decirle a aquella persona que “chingue a su madre, pero con amor” al cantar “Ella es bonita”.

Un ruido estrepitoso la saco de sus pensamientos, mamá había llegado, era hora de guardar todo en la caja y seguir sobreviviendo en el mundo real aquel donde los recuerdos se esfuman y se quedan solo en la memoria de quien los vio pasar, aun quedaban objetos por revisar dentro de la caja mágica sin embargo ese día ya le era suficiente continuar, con lo que había recordado podría mantenerse firme ante la idea de un nuevo comienzo, aun no sabía de qué se desharía pero estaba convencida de que con un poco de paciencia sabría la respuesta.

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